Advertencia:

En esta página se comparten materiales que pueden servir de ayuda a otros profesionales. En ella también se ofrecen orientaciones generales y se responden a dudas generales que pueden ser utilidad para el lector. Si bien, esta página, nunca deberá sustituir a la pertinente consulta presencial con el especialista (logopeda, psicólogo, psicopedagogo....según el caso), que, en caso de dificultad, debe ser el que, tras una valoración, oriente sobre las necesidades y pautas que mejor se ajusten a las circunstancias y características de cada situación en particular.

sábado, 31 de octubre de 2015

FICHAS CONCIENCIA FONOLÓGICA Y DECISIÓN LÉXICA

El material que hoy os presento consta de cuatro partes

Fichas enmarcadas en rojo (posición inicial) y azul (posición medial):
En ellas aparecen diversos dibujos, y al lado de ellos, escritas unas palabras que no se corresponden con el dibujo presentado. El niño deberá leer la palabra, identificar si está bien o mal escrita e indicar que letra tendría que poner para que la palabra estuviera correctamente escrita. Para ello deberá escribir la letra correspondiente en el cuadrado de debajo, o poner la letra si trabajamos con letras móviles.




Fichas enmarcadas en verde:
Se trata de una tarea de decisión léxica. El niño/a deberá leer las palabras e identificar cuál es la palabra correcta. He aprovechado y he utilizado palabras que contienen los grafemas que los niños confunden con mayor frecuencia como ("b"/"d"; "g"/"c"; "s"/"z"; "b"/"f"; "j"/"g"/"gu" y "r"/"rr")

Fichas enmarcadas en amarillo:
El niño debe leer la palabras y elegir el dibujo correcto.



  • Autor pictogramas: Sergio Palao Procedencia: ARASAAC (http://arasaac.org) Licencia: CC (BY-NC-SA) Propiedad: Gobierno de Aragon

sábado, 24 de octubre de 2015

CUADERNOS "¿CÓMO EMPIEZA....? " SÍLABAS INICIALES. SÍLABAS DIRECTAS


Este verano he elaborado la siguiente colección de fichas, en las que el niño/a debe identificar la sílaba inicial de los dibujos presentados y rodear o tachar la sílaba correspondiente. Podemos también jugar a recordar palabras que empezaban por.....
El orden de las sílabas aparece cambiado con el fin de que el niño/a tenga que leerlas y no reconocerlas sólo a nivel visual.
Hay algunas palabras cuya sílaba inicial no es consonante-vocal sino consonante-vocal-consonante o consonante-vocal-vocal, como por ejemplo en el caso de "pantalón" o "muela". La primera sílaba es "pan" en el caso de la primera y "mue" en el caso de la segunda, entonces, en ese caso, o bien obviamos esas palabras o bien le pedimos al niño que indique cuáles son las dos primeras letras de esa palabra, eso ya como quiera cada cual.   

El formato, a excepto del primer cuaderno, es en Power Point porque me gustaba más como quedaba, pero la idea es imprimirlo, dado que no son Power Points interactivos.

Con este material podemos trabajar:
  • Conciencia fonológica/silábica
  • Reconocimiento visual de sílabas
  • Vocabulario
  • Memoria

miércoles, 21 de octubre de 2015

PRECURSORES DEL LENGUAJE

En esta entrada vamos a hacer una presentación sobre cuáles son las habilidades que aparecen en los bebés a lo largo de los primeros meses de vida y que son precursores del lenguaje.

En primer lugar veremos cómo percibe el bebé el ritmo y los sonidos del lenguaje, a la vez que analizaremos cómo identifican y comprender las palabras.

RITMO DEL LENGUAJE



SONIDOS DEL LENGUAJE:



IDENTIFICACIÓN DE PALABRAS:



COMPRENSIÓN DE PALABRAS:



En segundo lugar haremos un recorrido por aquellos aspectos que intervienen en la expresión, a fin de observar las fases iniciales de la producción del habla.

LOS PRIMEROS SONIDOS:



INICIO DEL BALBUCEO



BALBUCEO COMUNICATIVO:



PRIMERAS PALABRAS:



En el último apartado repasaremos las habilidades comunicativas del niño.

PRIMERAS INTERACCIONES:



ATENCIÓN CONJUNTA:



LA INTENCIONALIDAD:



GESTO DE SEÑALAR:



SEGUIMIENTO DE LA MIRADA:



Este sería un cuadro resumen de todo lo que se nos explica en los vídeos sobre la evolución de la comunicación y el lenguaje.


Fuente: http://antesprimeraspalabras.upf.edu/

Aprovecho también esta entrada para compartir un protocolo de evaluación sobre la comunicación preverbal en bebés.






domingo, 18 de octubre de 2015

CUANDO TU HIJO/A DUERME EN TU CAMA.....Y QUIERES QUE ESO CAMBIE (Y NO ME REFIERO A BEBÉS)

Cuando llega la noche y es el momento de irse a dormir y el niño (mayor de dos años) pide que algún adulto se acueste con él, pueden darse algunas de las siguientes situaciones, o puede que a los papás se les pase por la cabeza alguna de las siguientes ideas:
  1. Los padres del niño saben qué debería dormir solo en su cama, pero no saben como conseguirlo.
  2. Los padres consideran que no pasa nada, que aún es pequeño para dormir solo.
  3. Alguno de los miembros de la pareja está cansados de tener que compartir una cama para tres personas, a veces para más....
  4. Otros empiezan muy bien, cada uno en su cama, pero a lo largo de la noche se tienen que "mudar".
  5. Algunos papás no recuerdan lo que es la vida de pareja.
  6. En algunos casos aparecen "rivalidades" entre el niño/a y alguno de los progenitores.
  7. Otros leen un cuento al niño hasta altas horas para que se quede dormido.
Todos ellos tienen el factor común de que sus retoños no duermen en su cama, o duermen en su cama, pero acompañados.

Fuente: crecejoven.com

Según algunos psicólogos y pediatras es preferible que los niños se acostumbren a dormir en su habitación, dado que esto potencia su desarrollo emocional. Otros se posicionan en contra de este argumento.. Entre los padres también hay opiniones para todos los gustos, así los hay que resaltan las ventajas de que los niños duermen con los padres y los hay que se fijan más en los inconvenientes. En cualquier caso, se trata de un trance el de dormir en su cama, por el que antes o después todo niño debe pasar. Siempre es recomendable que este proceso se lleve a cabo cuando antes porque, cuando más pequeño sea el niño, más fácil es lograrlo y menos le va a costar.
Este paso hay que verlo como un proceso de crecimiento, no es un daño ni un mal para ninguna de la dos partes implicadas. Va a estimular la independencia en el niño/a, le va a ayudar a sentir que logra algo importante, por lo tanto aumentaremos su autoestima, pasos importantes todos ellos, para afirmar su personalidad.

Como os comentaba con el tema de la alimentación, antes de realizar cualquier cambio de hábitos, los primeros que deben tener claro que quieren hacer un cambio son los papás y, es necesario que ambos miembros de la pareja estén de acuerdo. Para tener éxito es necesario comprometerse, y ello implica que una vez iniciado el camino, no hay vuelta a atrás. Como todo proceso de cambio, no es una etapa fácil, ni para el niño ni para los padres. Digo que también es complicado para los padres porque ellos también sufren esa sensación de "desprendimiento" dado que el niño/a ya ha hecho mayor, también pueden aparecer sentimientos de culpabilidad, además a los padres también les gratifica pasar un tiempo al lado de sus pequeños.

El primer paso es explicarle al niño/a que ha llegado el momento de dormir en su cama. No le diremos que es porque "ya es mayor", puesto que puede decirnos que es que él/ella quiere ser pequeño. Le explicaremos que se trata de algo bueno para todos, si es que así lo consideráis. 

Es importante crear una rutina, consistente en establecer horarios no rígidos (el baño sin prisas, la cena con calma....), pero si regulares,  y realizar actividades previas que le permitan relajarse, sentirse bien y asociar el momento de ir a dormir con experiencias agradables como leer un cuento, cantar una canción....
Las rutinas se basan en repetir las mismas acciones.
Aunque pueda parecer aburrido, el establecer una rutina va a ayudar al niño, porque le va a dar seguridad, dado que puede anticipar lo que va ocurrir, y en esas "repeticiones" va a aprender, fijar nuevos detalles y disfrutar. Estas rutinas no podrán llevarse a buen puerto si no existe una planificación y organización previa, además, el niño ha de saber cuándo empieza la rutina de acostarse. A todo esto, no le debe faltar, que hagamos de su habitación un lugar atractivo, sin recargarlo para evitar que un exceso de dibujos, colores...etc, produzcan efectos de "sombras" en la oscuridad que va a generar al niño/a una gran ansiedad.

Todo esfuerzo debería tener su recompensa, por lo que podremos establecer un refuerzo. Así si conseguimos que durante dos, tres o cuatro días consecutivos amanezca en su cama, le podemos reforzar por ejemplo con una pegatina o algo similar, para que él/ella vea que va consiguiendo algo. Al mismo tiempo le trasmitiremos lo orgullosos que estamos de ellos por haberlo conseguido. Le reforzaremos independientemente de que se haya levantado de su cama varias veces a lo largo de la noche, ya que lo importante para conseguir el refuerzo es que amanezca solo en su cama. A medida que vayamos consiguiéndolo incrementaremos los requisitos para conseguir el refuerzo (siete días, ocho....)

Hay que tener en cuenta que en el momento en que consideramos que el niño/a está preparado para dormir en su cama, se inicia una etapa en la que ha de aprender un nuevo hábito y a gestionar nuevas emociones que le invaden durante la noche. Por lo que es normal que el niño/a se despierte varias veces durante la noche y nos reclame. Necesita saber que no está solo. Nos llama para calmar la inseguridad que le produce la separación nocturna, por lo que cuando nos reclame, debemos acudir para darle mensajes positivos que le trasmitan confianza y que le ayuden a calmarse, pero nunca debemos sacarlo de su cama ni llevarlo a la nuestra, tampoco alargaremos en exceso las visitas. También podemos hacer el proceso paulatinamente para evitar que el cambio no sea tan brusco:
  • Acompañaremos al niño/a a su habitación y nos meteremos en la cama con él. Cuando se duerma nos retiraremos. 
  • Poco a poco iremos poniendo más distancia de por medio y pasados unos días, en lugar de acostarnos con él/ella, nos sentaremos a su lado en una silla hasta que se duerma.
  • Después pasaremos de la silla a la puerta, luego al pasillo....
  • Si necesita que le leamos un cuento, el niño/a debe permanecer acostado, si se levanta, interrumpiremos la actividad e incluso podemos irnos y decirle que cuando esté acostado volveremos para seguir con el cuento.
Puede haber momentos "especiales" en los que los niños duerman en la cama de sus padres, pero pasados estos momentos, deben regresar a su cama y debemos explicarles porque han dormido con nosotros y que se trata de una excepción para no crear precedentes. También podemos compartir ratos en la cama con los hijos por la noche antes de dormir o por la mañana al despertar, cuando no hay que madrugar y no tenemos horarios ni prisas.

Entre los 3 y los 5 años pueden aparecer miedos nocturnos. Este momento coincide con la "etapa de los miedos". En este momento su desarrollo cognitivo está más desarrollado y esto les permite anticipar peligros potenciales de los que antes no se percataban porque no llegaban a comprenderlos. El miedo tiene una base emocional, expresa un sentimiento de inseguridad del niño. Al mismo tiempo, a esta edad la imaginación de los niños se desarrolla enormemente, siéndoles difícil distinguir lo real de lo imaginario. Los padres pueden ayudar ofreciendo empatía y comprensión.

Los miedos más frecuentes de los niños por la noche tienen que ver con la oscuridad o la presencia de supuestos monstruos o fantasmas.

En el caso de los monstruos o fantasmas:
  • Debemos aceptar que es cierto que los monstruos no existen, pero el miedo que experimenta el niño/a si es real, por lo que debemos escuchar al niño cuando está asustado.
  • Después demostraremos al niño/a que no hay monstruos o fantasmas. Miraremos detrás de la puerta, debajo de la cama..... Teniendo en cuenta que se trata de relajar al niño y no ponerle más nervioso. 
  • Explicaremos que los monstruos o fantasmas no existen y que solo están en su imaginación. Relativizar, pero nunca burlarse de lo que nos diga. 
  • Buscaremos un "aliado" durante la noche. Un muñeco que pueda abrazar o una foto nuestra en la mesilla la reconfortará. 
  • Hacerle saber que, aunque cada uno deba dormir en su cuarto, siempre estaremos en nuestra habitación, cerca de él. 
En el caso de la oscuridad:

Los miedos que el niño/a tiene durante la noche, se deben a que muchas de las experiencias que tiene a lo largo del día le asustan. Aún no es capaz de asimilar toda esa información, ni de entenderla, por lo que cuando se queda solo y a oscuras aparece el miedo. 
La oscuridad se asocia también a otros miedos como a la soledad, a la separación, a lo desconocido....
  • Buscaremos un "aliado" durante la noche. Un muñeco que pueda abrazar o una foto nuestra en la mesilla la reconfortará. 
  • Hacerle saber que, aunque cada uno deba dormir en su cuarto, siempre estaremos en nuestra habitación, cerca de él. 
Y ¿Cuándo es el momento ideal?.
No se puede establecer una edad fija dado que, dependerá de cada niño y de cada familia, atendiendo a su estilo de vida, sus circunstancias, su cultura, sus valores y su filosofía.
En cualquier caso, durante los primeros meses de vida es conveniente que el bebé duerma junto a sus padres. La necesidad de alimentarse con frecuencia y la posibilidad de que presenten "crisis" de llanto relacionadas con los gases, hacen aconsejable esta medida. Hay niños que necesitan más tiempo que otros para salir de la habitación de los padres, pero entre los 6 y los 8 meses los niños están preparados para dormir solos toda la noche. Yo personalmente considero muy prematuro que un bebé de 6 meses duerma solo en su cuarto, pero no tenemos por qué dar el paso a esta edad si lo vemos prematuro, aunque si debemos recordar que cuando antes mejor para evitar que cuando queramos dar el paso (si lo queremos dar), este nos resulte menos costoso para ambas partes.

El sueño de calidad es indispensable para el correcto desarrollo cognitivo. Os muestro una imagen con las horas de sueño necesarias según la edad del menor, extraída de esta entrada donde la neuropediatra María José Mas Salguero nos explica las fases del sueño y por qué dormimos.



Material que puede ayudar:














REFLEXIÓN FINAL: 

Este artículo no pretendía decir a las familias cuál es el estilo de crianza más adecuado (colecho sí, colecho no), ni pretendía decir a nadie cómo debe educar a sus hijos. Cada familia es un mundo y cada niño tiene unas necesidades. La finalidad del artículo era dar pautas a aquellas familias cuyos hijos/as ya no son bebés, si no que tienen 3, 4, 5, 6 o más años y todavía duermen con los padres, y esos padres están cansados de dicha situación y quieren cambiar y no saben cómo. 


Este artículo ha provocado alguna suspicacia en algunas seguidoras de Facebook que defienden el colecho y los métodos de crianza "natural" por encima de todo, por ello aclaro al lector: NO debes quedarte solo con la parte que dice "hay teorías que sostienen que, entre los 6 y los 8 meses los niños/as están preparados para dormir solos toda la noche". Con este argumento se ha querido indicar que si una familia considera que lo mejor es que el niño/a duerma en su cama, no deben culpabilizarse ni tener miedo por querer dar el paso y deben empezar cuando antes para que sea más fácil. Vuelvo a repetir que si os fijáis en el grueso del artículo no nos referimos a los bebés, si no a niños/as de 3, 4, 5, 6 o más años que aún duermen en la cama de papá y mamá. Hay muchos padres que quieren cambiar esta dinámica y se encuentran con un montón de problemas al intentarlo, por lo que en el artículo se intentaba dar algunas pautas generales sobre cómo lograrlo. Por supuesto no son la biblia y habrá a quien le funcionen y a quien no.

Por descontado que cada niño/a tiene su ritmo propio y hay que respetarlo, que hay que escucharles y ofrecerles seguridad, pero igual de cierto es que hay una serie de hábitos de autonomía que deben aprender y generalizar, y no por ello se van a traumatizar, y hay muchos padres a los que les interesa saber cómo pueden ayudar a sus hijos/as a adquirir dichos hábitos, sin ser por ello ni mejores ni peores padres que los que practican y defienden la "crianza natural al extremo". No se trata de "adiestrar" como me han dicho por ahí.


Hay quien argumenta que los niños/as muestran rechazo a separarse de la cama de los padres y no debemos obligarles, porque dicen, es "dañino" para ellos. Claro que los niños/as muestran rechazo a separarse de la cama de sus padres, pero algún día tendrán que enfrentarse a dicho trance, ¿qué hace pensar que con siete años le va a costar menos que con dos?. Siguiendo entonces dicho argumento, hay muchos niños/as que lloran y lo pasan francamente mal cuando inician la escolarización y ¿qué hacemos?, ¿no le llevamos al colegio para que no sufran?. Otros llevan fatal ir al pediatra u otros especialistas médicos, les aterra....¿qué hacemos?, ¿no le llevamos?. ¿Y si no quiere estudiar cuando sea mayor?...pues si no le agrada ¿por qué ha de hacerlo?, ¿y si le gusta llevar pañal todo el día o chupete hasta que le salga al bigote?, ¿por qué impedírselo?. Habrá quien diga que "no hombre, el chupete sólo en la intimidad, delante de otros niños no" ¿y por qué no si es "bueno" para él/ella?, si es lo que le gusta y si de respetar "sus ritmos evolutivos" se trata?, ¿qué importa que lo vean otros?, ¿qué más da lo que piensen los demás?. Si una madre ve que su hijo/a se está comiendo un papel y se lo quita y el niño coge una rabieta ¿qué debe hacer? ¿regañarle haciéndole ver que es absurdo su comportamiento o dejarle que se lo coma mientras se plantea qué necesidad "no cubierta" le proporciona el papel? A partir de cierta edad, los niños dejan de ser bebés, nos guste o no es inevitable, entonces ¿por qué continuar tratándoles como tal?

En mi vida profesional intento ser objetiva y evito (en la medida de lo posible) opinar sobre las costumbres de crianza de los padres, porque cada uno tiene derecho a elegir y porque no me corresponde. Sin embargo, yo también tengo derechos, y uno de ellos es el de opinión, y como me han sacado el tema sin yo pretenderlo, pues opino. Al mismo tiempo me corresponde "aconsejar" aquello que fomenta la autonomía de los niños/as. La seguridad, la protección, la contención emocional ante la angustia y el miedo, el cariño y los mimos son sin duda muy importantes en el desarrollo global del menor, pero no son menos importantes el juego, los hábitos de autonomía y las rutinas, respetar su propio espacio, las normas, la capacidad de autorregulación, la tolerancia a la frustración...No creo que a los niños/as de cierta edad que duermen aún con sus papás les encante que sus amigos se enteren de dicha circunstancia, no, de hecho les da vergüenza que se sepa, al igual que se avergüenzan aquellos que, con cuatro o cinco años, llevan pañal durante el día, porque esto también tiene mucho que ver con su autoestima, aspecto que no debemos desmerecer cuando lanzamos proclamas en pro de su bienestar y su "respeto".

Como digo algunas mamás hablan de "respetar" las necesidades del niño, sin embargo es curioso como investigando en algunos foros pro crianza natural, donde las mamás se dan consejos unas a otras, ves que cuando por ejemplo alguna de ellas cuenta que su retoño se niega a tomar el pecho, el resto le aconsejan que siga insistiendo que "la naturaleza es sabia", le hablan de "alimentar con respeto" o relacionan la conducta del bebé con algún tipo de "trauma", le dicen que es porque al bebé le es más "cómodo" tomar biberón, pero que persevere, que el niño al final se va a "acostumbrar". Vaya..., parece que lo del "respeto" solo es válido cuando se ajusta a nuestras expectativas, cuando no, volvemos al "come y calla". Se ve que eso no es un trauma....

Mi objetivo al escribir esta entrada no era debatir sobre la práctica del colecho, pero ya que algunos los han entendido así y sacan el tema, os habréis podido percatar de que no soy partidaria de dicha práctica, entendiendo por colecho a dormir en la misma cama, sobre todo a partir de ciertas edades. Otra cosa es dormir en la misma habitación hasta al menos los 8 meses, con lo que si me identifico. 

Habrá quien piense que no les entra en la cabeza como alguien como yo, una profesional del ámbito psicopedagógico, que se supone que tiene formación para decir lo que dice (que por cierto, no me la han regalado), puede estar en contra de esta práctica, pensarán que mis argumentos no valen nada, que hablo desde el desconocimiento más absoluto, que debo informarme más antes de hablar, algunos incluso se pueden sentir hasta ofendidos, y es que claro, a todo el mundo le gusta oír aquello con lo que se identifica, lo cual no justifica que se cuestione la profesionalidad, formación, responsabilidad, seriedad o rigor de aquellos profesionales que se "empeñan" en decir lo que no nos gusta oír o leer, de tal manera que "piensa como yo = "buen" profesional; no piensa como yo = "mal" profesional". Una seguidora de Facebook me decía: "este artículo se contrapone con la práctica del colecho, no estoy para nada de acuerdo" y yo pensé: "¿y?, ¿es malo?" como si la práctica del colecho fuera universal, dando por hecho que, como ella lo practica, todo el mundo lo hace y es partidario de ello, y por ende, hay que hacerlo si o si, y sólo valen las pautas que van en esa dirección, lo que se contrapone a eso es malo. A lo mejor a esta seguidora no le interesan estas pautas porque no se identifica con esta forma de hacer las cosas, pero habrá otras madres o padres a las que si les interesa, y es a esos lectores, a los que iba dirigida esta entrada. No era un artículo de opinión.

Que me perdonen los defensores ultranza del colecho, pero esta práctica no es mayoritaria en las culturas occidentales y los que no la defendemos (que somos muchos) no nos preocupamos menos por respetar los ritmos evolutivos de nuestros pupilos y de su bienestar que los que lo defienden. Es más, los partidarios del colecho se amparan en estudios en los que se afirma que esta práctica tiene muchos efectos positivos como refuerzo del vínculo afectivo, mejor comportamiento, los niños/as son más felices, tienen niveles más bajos de ansiedad, son más independientes, tienen mayor autoestima, pero no sabemos cómo han sido capaces de aislar estas variables como para poder concluir que el colecho es responsable del optimismo, la positividad, la alta autoestima, resistencia al estrés....Creo que no hay datos de investigaciones con garantías que me hagan pensar que el colecho es más beneficioso para los niños que dormir en su cama, y viceversa. 


Es probable que en un futuro me anime a escribir una entrada que profundice sobre la crianza natural, pero de momento ahí van algunas reflexiones: 
Existen varias prácticas que se circunscriben a la llamada "crianza con apego", y estas son, el parto natural en casa, el colecho, la lactancia prolongada y a demanda y el porteo. Dentro de este grupo también hay incluso quien se opone a los pañales que no sean de tela, a los castigos/refuerzos, a la guardería y a las vacunas, entre otras cosas.
Como he dicho antes, los expertos y gurús partidarios de la "crianza con apego" dicen que existe una fuerte evidencia científica que respalda las bondades de este tipo de crianza. Si bien, en este punto es muy importante distinguir entre la psicología del apego y la crianza con apego, aunque algunos conocimientos se apliquen a esta última. 
Efectivamente la psicología del apego tiene un gran bagaje científico y ha contribuido enormemente al conocimiento del ser humano, pero las prácticas que fundamentan la llamada "crianza con apego" no. Estoy cansada de leer y escuchar a "expertos" y madres que dicen estar pegados al bebé y/o niño crecidito de forma constante porque la ciencia avala que es lo mejor. El argumento "hay estudios que avalan que...." es muy socorrido y sin duda altamente persuasivo. Estudios hay muchos, unos bien hechos, otros no tanto, unos que cumplen con los requisitos para ser tenidos en cuenta en el campo de la investigación y otros que no los cumplen, unos se caracterizan por el rigor científico y otro no. Además hay que distinguir entre estudios científicos y opiniones personales "en forma de estudio"
La teoría de Jonh Bowlby está basada en estudios psicológicos y antropológicos, y esta nos dice que el bebé necesita estar próximo a su cuidador. Así, el apego es el vínculo emocional que desarrolla el niño con sus padres o cuidadores y que le proporciona la seguridad emocional indispensable para un buen desarrollo de la personalidad, por tanto, la tesis fundamental de esta teoría es "el niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas, les da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y la alimenta a valorar y continuar la relación". El bebé necesita contacto físico, ser calmado, acunado, protegido, cuidado y querido, por supuesto que si, y de hecho creo que nadie con dos dedos de frente lo cuestione, pero una cosa es eso y otra cosa es que necesiten estar pegados a su cuidador de forma constante. Para conseguir un apego seguro entre madre-hijo es necesario entender las señales del niño y su forma de comunicarse, crear una base de seguridad y confianza para el bebé, de tal manera que sus necesidades sean atendidas, acariciarlo, abrazarlo, reírse y jugar con él, y cuidar el propio bienestar físico y emocional de la madre (las necesidades de la madre no es una cuestión baladí, no deben ser obviadas, dado que si la mamá no está bien, ello puede tener un fuerte impacto negativo en la conquista del ansiado apego seguro). De todo esto se desprende que no practicar colecho, no practicar lactancia prolongada a demanda, no practicar porteo o dejar que el niño/a asista a la guardería no comprometen en absoluto que se establezca un apego seguro madre-hijo. Muchos apelan a que en ciertos países es una costumbre muy "natural" llevar al niño pegado a la madre de forma constante, pero el contacto físico es menor en países desarrollados que en países de África o del Amazonas, donde si dejas al bebé fuera de tu regazo, hay un riesgo real de que sea atacado por una cobra, un león o un guerrillero con los cables cruzados, No es que en los países desarrollados seamos crueles, mala gente y los avances o la industrialización nos haya hecho más fríos, es que nos adaptamos
Claro que están de sobra demostrados científicamente. por ejemplo, los beneficios de la lactancia materna, pero eso no significa que el pecho y la alimentación a demanda sea la panacea y la solución a todos los problemas. 

Partidarios o no del colecho u otras prácticas circunscritas a la "crianza con apego", lo que debe quedar claro es que la decisión de dónde duerme el niño la deben marcar los adultos tras informarse con sentido crítico y sacar sus conclusiones y en base a su cultura, a su forma de entender la crianza y a sus circunstancias familiares y personales, pero porque nosotros lo hemos decidido así y no porque el niño/a nos "manipule" como y cuando quiera. Si el niño/a mayorcito llora para ir a la cama de los padres, no estaríamos tomando la decisión de hacer colecho libremente, en realidad lo hacemos para que el niño/a no llore, para que no tenga rabietas y así poder descansar, y eso, me van a perdonar, pero es un error, dado que estamos enseñándole a conseguir sus objetivos a través del llanto. Y reitero, no hablo de bebés, cuya única forma de expresar disconfort es mediante el llanto. Aunque esto último también tiene miga, porque es verdad que el llanto del bebé recién nacido o de pocas semanas es reflejo, pero a partir de los 4 meses el niño comienza a hacer sus primeras asociaciones, dándose cuenta de que su conducta produce un efecto en los adultos, y entre los 6 y 8 meses aparece el llanto intencional para llamar la atención, hito que evidencia una clara conducta social, y ¡ojo!, con esto no digo que haya que dejarles llorar sin atenderles, que nadie me vaya a malinterpretar, pero lo digo porque también he tenido que escuchar perlas como que "un niño de 3 años no llora para llamar la atención porque aún no tiene capacidad para manipular".
Entiendo que conseguir que los niños cumplan unas normas o límites no siempre es fácil y lo cómodo es que sea él el que haga lo que quiera y cuando quiera, pero eso, también tiene consecuencias.  Por otro lado, cuidado con la sobreprotección y entender la maternidad como un "sacrificio". Si, toda madre daría lo que fuera por su hijo/a, pero muchos argumentos que giran en torno a la "crianza con apego" sólo se centran en el bienestar del bebé, pero reitero que el bienestar de la madre también es fundamental para que se establezca un apego seguro. Y no sólo eso, también hay que cuidar la relación de pareja. ¿Qué eso que he leído por ahí de "antes que esposa soy madre, si a él no le gusta que se aguante"?. ¿No tiene el papá de la criatura derecho a desarrollar un vínculo real con esta?. La estabilidad del seno familiar y la figura paterna tienen una gran influencia sobre los cimientos del desarrollo. 
En cualquier caso, a la hora de elegir si practicamos colecho  o no, no debemos caer en utilizar al niño/a como "excusa" y ser honestos con nosotros mismos y reflexionar si lo hacemos "por el bien" del niño/a o por nosotros. 

Por tanto, independientemente de mi opinión, no se critica aquí el hecho de colechar en si, porque cada mujer es libre de decidir el tipo de crianza que se ajuste mejor a sus creencias y circunstancias, es muy respetable, y en este tema nadie tiene posesión absoluta de la verdad, si no a los argumentos fundamentalistas (y puedo rescatar unos cuantos) para defender dicho estilo de crianza
Ante la crianza de un niño/a tiene que haber sentido común y equilibrio entre el instinto de protección de la madre y el de independencia del niño. Los seres humanos nos distinguimos de otras especies por tener, además de instinto, razón, por lo que es menester usar ambos.
Si el niño pide dormir con los padres habrá que analizar por qué lo pide y efectuar las recomendaciones pertinentes según las circunstancias particulares que provoquen dicha conducta en el niño/a. 

Y por favor, no confundamos un consejo profesional, que se puede tomar o dejar, con un "ataque" o con que este quiera hacernos cambiar nuestras vidas. Si yo consulto con un especialista, este me va aconsejar aquello que, según su formación y experiencia, considera que más me conviene. Yo puedo seguir o no su consejo, pero no por ello pienso que pretenda cambiar mi vida ni juzgarme. 

Aquí un audio muy interesante sobre este tema, en el que la psicóloga Mª Jesús Álava Reyes opina sobre el tema. http://www.ondacero.es/programas/te-doy-mi-palabra/audios-podcast/psicologia/psicologia-es-beneficioso-el-colecho-para-los-ninos_20151018562359c14beb288f4aa11631.html

sábado, 17 de octubre de 2015

¿CÓMO AFECTAN LOS PROBLEMAS VISUALES AL RENDIMIENTO ESCOLAR?

Quiero empezar la entrada de hoy haciendo una aclaración importante:

Como no soy profesional del ámbito de la salud visual he intentado explicar todo lo que viene a continuación lo mejor que he podido, basándome en la lectura, interpretación y comprensión de distintas fuentes relativas al ámbito de la salud visual.  Espero que no haya cometido ningún error con lo que explico, y si es así, que me perdonen los oftalmólogos y optometristas, quedando los comentarios abiertos a toda aclaración o matización al respecto de lo que aquí se explica para los expertos en la materia.  

En esta ocasión vamos a hablar de los problemas visuales que pueden afectar al rendimiento escolar.

Comenzaremos hablando de la agudeza visual. 
Se trata de un parámetro que mide la capacidad del individuo para percibir, detectar o identificar objetos que se sitúan a una determinada distancia. 

Generalmente la agudeza visual se mide mediante algunas de estas tablas de optotipos cuando vamos a que nos revisen.

 Para valorar la agudeza visual de lejos
  
 Agudeza visual de cerca
 En el caso de niños o personas que no saben leer se usan dibujos o símbolos

Cuando más pequeñas sean las letras o símbolos que somos capaces de leer o identificar, más agudeza visual tenemos y mejor vemos. 
La agudeza visual puede verse disminuida por infinidad de problemas oculares, ya sean de tipo funcional o de carácter patológico.
  • Entre las causas patológicas: existen un gran número de patologías oculares que conllevan pérdida de la agudeza visual, ya sea brusca o progresiva, o ya sea con dolor o indolora. Algunas de las más conocidas pueden ser: daños en el nervio óptico, daños en las estructuras del ojo, miopía magna, retinopatías, glaucoma, cataratas...etc. 
  • Otra causa de baja agudeza visual son los defectos refractivos: se trata de una alteración al enfocar la luz, ocasionados por la forma y el tamaño de los ojos. El grado se mide en dioptrías. Las dioptrías indican la potencia que ha de tener la lente que el sujeto debe emplear para corregir su defecto refractivo. Los defectos refractivos se clasifican en:
    • Hipermetropía: se trata de un defecto refractivo en el que la imagen se enfoca detrás de la retina. La causa puede estar en el tamaño del globo ocular (ojo corto). Las personas que tienen este problema ven bien de lejos y mal de cerca. Una hipermetropía sin la corrección óptica adecuada, puede dar lugar a dolores de cabeza (dado que, en este caso, es necesario un esfuerzo extra para enfocar bien de cerca), escozor, lagrimeo....
Fuente: http://www.gomezromeo.com.ar/index.php/articulos-de-interes/hipermetropia
    • Miopía: se trata de un defecto refractivo en el que la imagen se enfoca delante de la retina. La causa puede estar en el tamaño del globo ocular (ojo largo). Las personas que tienen este problema ven bien de cerca y mal de lejos. Achinan los ojos para ver mejor y, si tienen graduaciones altas sin corregir, se acercan mucho al papel.
Fuente: http://clinicapenaranda.com/miopia-hipermetropia-y-astigmatismo
    • Astigmatismo: se trata de un defecto refractivo causado por una deformación de la córnea. Puede provocar fatiga ocular, dolor de cabeza, entrecejar los ojos para ver mejor, ver un contorno o sombra en los bordes de los objetos. La persona que tiene este problema ve mal de cerca y de lejos. 

Cuando hablamos de problemas visuales, casi siempre pensamos en la capacidad de los individuos para ver bien, pero puede ocurrir que veamos bien, es decir, tengamos un 100% de agudeza visual tanto de cerca como de lejos (veamos los símbolos o letras más pequeñas) y, sin embargo tengamos otro tipo de problemas que afectan al sistema visual y que, no necesariamente, tienen que implicar baja agudeza visual. Estos son:

Problemas binoculares

Definimos la visión binocular como la capacidad de dirigir la mirada hacia un objeto con precisión. El sistema visual está diseñado de manera que los músculos extraoculares de ambos ojos trabajen juntos con un alto grado de precisión, de tal manera que, al alinearse, obtenemos una imagen única como si los dos ojos parecieran uno.

Fuente: http://www.centroopticoembajadores.com/binocular.html

Los problemas binoculares comprenden:
  • Problemas binoculares estrábicos: el estrabismo es una desviación de uno de los ojos. En este caso los músculos oculares no trabajan juntos, no se alinean juntos, lo que provoca que cada ojo mire para un lado, y ello implica que lleguen al cerebro dos imágenes distintas, en lugar de una. Para evitarlo el cerebro tendrá que forzar la musculatura de los ojos. Lo que provocará una serie de molestias, tales como, picor, lagrimeo, cansancio al leer.... Pero si aún así los dos ojos no se alinean, el cerebro tiene que aprender entonces a ignorar la imagen del ojo más "débil" a fin de evitar la diplopía (visión doble), lo que puede provocar ambliopía en el ojo que es "ignorado". Según me explicó en su día Josep Molins, la mayoría de los estrabismos son adquiridos, es decir, no existían en el momento del nacimiento. En muchos de los casos, sobre todo en la etapa infantil o juvenil no aparecen de repente, si no que siguen un proceso y es durante ese proceso cuando genera molestias. Una vez que el estrabismo está instaurado, es decir, una vez que el cerebro ha "ignorado" la imagen de uno de los dos ojos, no causa molestias, salvo que se pierde la esterópsis (capacidad de ver en 3 dimensiones). Para más información podéis consultar esta fuente (muy recomendable) Existen varios tipos de estrabismo y estos son:
    • Tropias: la desviación de un ojo es manifiesta, es decir, siempre está presente y lo vemos claramente.
Fuente: http://www.tusaludvisual.com/estrabismo.php

    • Forias: la desviación es latente y se produce sólo en ciertas circunstancias. Inicial y aparentemente no se nota, es más sutil. La clasificación y representación sería como la del dibujo de arriba, pero en este caso se llaman endoforia, esoforia, hiperforia e hipoforia respectivamente.
  • Problemas binoculares no estrábicos: la coordinación de nuestros ojos de forma sincronizada permite fijar nuestra mirada hacia un objeto a distintas distancias. Nuestros ojos tienen la capacidad de converger (girar hacia dentro) o divergir (girar hacia afuera) en función de la tarea a realizar.  Cuando, sin haber estrabismo, estas capacidades están alteradas, la visión binocular se mantiene, pero con mucho esfuerzo. Esta alteración puede aparecer en forma de:
    • Insuficiencia de divergencia
    • Insuficiencia de convergencia
    • Exceso de divergencia
    • Exceso de convergencia
    • Inflexibilidad binocular
Algunos síntomas de estos problemas pueden ser: posturas corporales anómalas, realizar las actividades demasiado cerca, girar la cabeza para evitar la diplopía (visión doble), cerrar un ojo o tapárselo, visión doble, visión borrosa, rechazo de tareas visuales cercanas como la lectura, fatiga ocular, cefaleas (dolores de cabeza), lagrimeo, escozor, somnolencia (en tareas de visión cercana) 
  • Ambliopía: supone la pérdida de capacidad de ver claramente a través de un ojo. Esta anomalía se conoce popularmente como "ojo vago". Ocurre cuando la ruta nerviosa desde el ojo hasta el cerebro no se desarrolla porque el ojo envía una imagen borrosa o equivocada al cerebro. El ojo ambliope estaría bien (en principio) pero, por alguna razón que afecta al desarrollo de la visión normal o al uso de los dos ojos, el cerebro está favoreciendo a uno de ellos. En este caso tampoco se produce la visión binocular. Puede provocarla el estrabismo u otras condiciones que impliquen pérdida de agudeza visual o supresión.
Problemas de acomodación:

Entendiendo la acomodación como la adaptación del ojo a diversas distancias mediante la variación del poder de refracción del cristalino, formando en la retina una imagen nítida (similar al zoom de una cámara). En otras palabras, lo que ocurre en condiciones normales es que el músculo ciliar se contrae para que el cristalino, que funciona como una lente y como tal tiene poder dióptrico, modifique su curvatura con el fin de producir un incremento o una reducción del poder dióptrico del mismo en función de la distancia a la que esté el objeto que queremos enfocar (cerca o lejos). Así para ver de cerca el cristalino se abomba y para ver de lejos se aplana.  


Cuando esta capacidad está alterada aparecerán síntomas como visión borrosa, visión doble, dolores de cabeza, dificultad para cambiar el enfoque cerca/lejos...Como ocurriera con lo problemas de binocularidad, los problemas de acomodación se pueden dar por defecto o por exceso.

Problemas oculomotores:

Entendemos por motilidad o motricidad ocular como el desplazamiento de seguimiento de de los ojos para mantener la fijación en estímulos estáticos o en movimiento. Nuestros ojos pueden realizar varios tipos de movimientos. Aquí me centraré en los que intervienen en la lectura. 
  1. Fijaciones: para leer, en el sentido de percibir símbolos gráficos, los ojos han de estar en reposo. Los movimientos oculares en la lectura se caracterizan por fijaciones regulares, con una duración de entre 100 y 500 milisegundos (ms) cada una de ellas. Es en estas paradas cuando nos fijamos en el contenido informativo del texto.
  2. Movimientos sacádicos: las fijaciones de las que hablábamos antes, se van alternando con los movimientos sacádicos a lo largo de las líneas del texto. Los movimientos sacádicos son rápidos desplazamientos horizontales a modo de "saltos" a lo largo de las líneas. Para que la lectura resulte eficaz deben ser de calidad y precisos.
  3. Barridos de retorno o regresiones: cuando acabamos una línea, pasamos a la siguiente mediante este tipo de movimiento. Al leer movemos los ojos de izquierda a derecha, pero cuando terminamos una línea, hacemos un movimiento inverso de regresión para empezar en la siguiente línea. Si se producen regresiones cuando no procede la comprensión lectora puede verse comprometida. 
Los lectores eficaces hacen menos fijaciones y estas son más amplias, captando en cada fijación varias palabras en un sólo golpe de vista. 

Cuando un niño inicia la lectura lee una sílaba o palabra por fijación. Pero un lector adulto o eficaz leerá unas 3 o 4 palabras en cada fijación. Veamos un ejemplo. 
  1. Tenemos/ que / crear / el / hábito / lector/ en / el / niño ( así es cómo leería el niño cuando inicia la lectura) El niño ha hecho un total de 9 fijaciones y, en cada una de esas fijaciones, sólo ha sido capaz de captar 1 palabra
  2. Tenemos que / crear el hábito lector / en el niño ( mecanismo de fijación de persona adulta ). Ha hecho 3 fijaciones y en cada fijación ha captado 2 o 3 palabras.
  3. Tenemos que crear / el hábito lector en el niño ( mecanismo de fijación de lector entrenado). Ha hecho dos fijaciones y ha captado 3 o 4 palabras en cada una de ellas.
Un aspecto de gran importancia, relacionado con las fijaciones es que, la información percibida en cada fijación no depende sólo de la habilidad oculomotora del lector sino que también influye que los elementos del texto estén organizados en conjuntos significativos. Veamos algunos ejemplos por Sara Vega López:





Esto tiene mucho que ver con la controvertida relación causa-efecto entre movimientos sacádicos y dislexia. Algunos especialistas afirman que los niños con dislexia tienen unos movimientos sacádicos más pobres que los niños que no tienen dislexia, y de forma inversa, quienes dicen que el hecho de que los niños con dislexia tengan más dificultad para aprender las reglas de conversión grafema - fonema, les obliga a ir más despacio y, por tanto, hacen menos movimientos sacádicos, aumentan las fijaciones y en ellas pueden visualizar menos palabras de un sólo golpe de vista. Esta última hipótesis tiene su sentido dado que, si a nosotros nos ponen a leer en finlandés, como nuestra capacidad (por lo menos la mía) para codificar el finlandés es nula, necesitaremos ir más despacio haciendo fijaciones con mayor frecuencia y en ellas podremos captar poca información de una sola vez, sin que ello suponga un problema de oculomotricidad.

En cualquier caso, algunos síntomas de disfunción oculomotora comprenden: perderse en el texto, seguir con el dedo, saltarse renglones o palabras, silabear, mover los labios al leer para uno mismo, mover la cabeza en lugar de los ojos, leer despacio, muchas regresiones cuando no corresponde, rectificaciones....

EN RESUMEN, LOS SÍNTOMAS A LOS QUE TENEMOS QUE PRESTAR ATENCIÓN Y QUE PUEDEN HACERNOS SOSPECHAR DE UNA DISFUNCIÓN VISUAL SON:


Fuente: http://web.coabilbao.com/cuando-acudir/problemas-visuales/
ALGUNOS DE ESTOS SÍNTOMAS NO SON EXCLUSIVOS DE DISFUNCIÓN VISUAL (en especial los errores de lectura)



Es necesario advertir que, a pesar de no ver bien, normalmente los niños no suelen quejarse porque si siempre han visto así, creen que esa forma de ver es la normal y, por tanto, no nos lo dirán. Por esto, aunque no se quejen, todos los niños han de ser sometidos a una evaluación de su sistema visual que asegure que todo está en orden. 

¿QUÉ PROFESIONAL SE ENCARGA DE TRATAR ESTE TIPO DE PROBLEMAS?

En el ámbito de la salud visual tenemos, por un lado a los oftalmólogos y, por otro a los optometristas. 

Un oftalmólogo es un licenciado universitario en medicina que se ha especializado posteriormente en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades de los ojos. 

Un optometrista es un diplomado o graduado universitario en óptica y profesional sanitario (dado que la carrera pertenece al grupo de carreras sanitarias junto con logopedia, fisioterapia, terapia ocupacional, psicología, enfermería y medicina), si bien no es un médico, aunque lleve bata. Está capacitado para la valoración funcional de los componentes del sistema visual. Popularmente los conocemos como los que nos venden las gafas y/o las lentillas en la óptica, pero su labor va más allá. Así, la optometría es una rama científica que estudia el sistema visual para obtener de él su máxima eficacia y rendimiento. El optometrista u optómetra es por tanto el especialista encargado de la prevención, diagnóstico, tratamiento y corrección de defectos refractivos, acomodativos y binoculares. Tienen capacidad para tratar con ayudas paliativas (microscopios, lupas, telescopios...) los problemas de baja visión o poner en práctica medidas de rehabilitación visual en estos casos o tras algunos tipos de cirugía para la reeducación de ciertas capacidades visuales. Es el especialista en proporcionar y adaptar lentes, gafas, prismas, Rx...También es el especialista que puede tratar a través de la terapia visual. Esta terapia tiene como objetivo tratar, entre otras cosas, anomalías funcionales relacionadas con la capacidad oculomotora, la binocularidad o la capacidad de acomodación descritas anteriormente a través de diversas técnicas y ejercicios. 

En algunos casos ambos profesionales (oftalmólogo y optometrista) deben coordinarse en pro de un mejor pronóstico para el paciente. 

En este punto hay que distinguir muy bien entre los optometristas no comportamentales y los optometristas comportamentales, llamándose estos últimos a sí mismos también como optometristas del desarrollo o neurocognitivos. Estos últimos utilizan terapias cuya eficacia no está demostrada científicamente. Sus adeptos dicen que es una especialidad dentro de la optometría. Dicen que a través de ella "evalúan y diagnostican el sistema visual como parte integrante del organismo, considerando a la persona como un todo", para ello emplean técnicas alternativas como la fototerapia (Syntonic), la terapia de reflejos primitivos y movimientos rítmicos, uso de lentes chromagen, la práctica del gateo.... Dicen hacer un tratamiento "holístico" de la visión, con lo que abordan áreas que son dudosamente de su competencia, tales como la motricidad, el desarrollo neurológico, la lateralidad....Dicen que además de la visión estimulan el cerebro. 

Tanto el oftalmólogo como el optometrista pueden valorar y diagnosticar los problemas visuales detallados anteriormente, pero, antes de iniciar cualquier terapia para solucionar problemas de binocularidad, oculomotores o de acomodación se debe acudir al oftalmólogo para descartar que las dificultades en dichas funciones tengan su explicación en alguna enfermedad o patología ocular que requiera tratamiento médico. Una vez hecha la valoración del oftalmólogo, este podrá asesorarnos sobre el tipo de actuación más conveniente según el caso (medicación, corrección óptica, cirugía, oclusión, terapia visual.....). 

AHORA BIEN, DICHO TODO LO ANTERIOR ¡MATICEMOS ALGUNAS COSAS...!

 Vuelvo a insistir repetidamente en la parte controvertida de todo esto, para aquellos que no tuvieron ocasión de leer el primer artículo que se publicó respecto a este tema y para aportar nuevas fuentes de información, además de incluir argumentaciones que en artículos precedentes no aparecen, haciendo algunas matizaciones. 

Todos los profesionales que nos dedicamos al ámbito de las dificultades de aprendizaje tenemos muy presente y tenemos medios y formación para saber que:  
  1. Es indudable que, un déficit visual no diagnosticado y no tratado es susceptible de acarrear "problemas/dificultades" de aprendizaje y/o fracaso escolar. 
  2. Ahora bien, el concepto "fracaso escolar" es muy amplio y, aunque los niños con Trastornos de Aprendizaje van a presentar fracaso escolar, este último término no es sinónimo de Trastornos de Aprendizaje. Tampoco es sinónimo de Trastornos de Aprendizaje el término "problemas/dificultades" de aprendizaje. 
  3. Definir "dificultades de aprendizaje" es entrar en un terreno muy debatido, ya que aún no se han logrado acuerdos con respecto a la terminología a emplear. Lo que conlleva un uso inadecuado de estos conceptos, con lo que ello implica.
  4. Las causas que están detrás del fracaso escolar y los "problemas/dificultades" de aprendizaje son muchísimas, entre ellas claro que si, los déficits/disfunciones visuales sin diagnosticar y tratar. Mientras que los Trastornos de Aprendizaje implican dificultades por parte del niño a la hora de seguir el ritmo escolar sin que exista retraso mental, dificultades a nivel sensorial o motor, ni deprivación cultural. Estos trastornos provienen de alteraciones a nivel neurológico que afectan a áreas concretas del aprendizaje. 
Así, un niño con un déficit visual o disfunción visual sin diagnosticar puede presentar "problemas/dificultades" de aprendizaje, desfase escolar, fracaso escolar, puede hacer que el niño se disperse...., pero una disfunción o déficit visual no va a provocar NINGÚN Trastorno de Aprendizaje. 

Aún en el caso de confirmarse la existencia de un déficit o disfunción visual, ello no excluye automática y necesariamente un diagnóstico psicopedagógico ni neuropsicológico y me explico: los profesionales del ámbito psicopedagógico nos hemos tenido que aprender muy bien la lección de "antes de emitir un diagnóstico psicopedagógico hay que descartar problemas sensoriales" y, en parte es cierto, por aquello del diagnóstico diferencial (yo lo he manifestado y procuro hacerlo, que quede claro) sin embargo, y parándonos a reflexionar, esta afirmación no está exenta de ser cuestionada cuando nos encontramos con niños que, a pesar de ponerse todos los medios para corregir y/o minimizar su problema sensorial, las dificultades de aprendizaje persisten durante mucho tiempo y sus síntomas son, a veces, incluso resistentes a la intervención psicopedagógica. Por lo que la afirmación "para hablar de Trastornos de Aprendizaje hay que descartar problemas visuales y/o auditivos" podría ser discutible si atendemos a aquellos casos en los que ambas entidades coexisten sin que una excluya a la otra. Concluir que un niño no tiene X condición psicopedagógica o neuropsicológica o que estas están mal diagnosticadas porque tiene un déficit visual, es igual de precipitado y reprobable que etiquetar y concluir que un niño si tiene X condición psicopedagógica o neuropsicológica sin haberle sometido a un estudio completo. 

Por otro lado, si a mi me llega un niño con un diagnóstico de alguna de las disfunciones visuales aquí expuestas, me limito a, leer el informe optométrico y/o oftalmológico, tomar nota, guardar el informe en el expediente del niño (si me traen copia) y, tras mi valoración, a explicarle a los padres lo que veo desde mi ámbito de competencia, sin entrar a hacer juicios de valor sobre si además de lo que yo haya detectado, hay o no un déficit o disfunción visual, si un experto en la materia asegura que lo hay, y más sabiendo que déficits visuales o disfunciones visuales y Trastornos de Aprendizaje y/o del neurodesarrollo no son excluyentes. Por lo tanto, y por descontado, no es función de los optómetras u oftalmólogos cuestionar diagnósticos psicopedagógicos y/o neuropsicológicos, al igual que los logopedas, psicólogos o psicopedagogos no debemos cuestionar diagnósticos optométricos u oftalmológicos, y menos públicamente para vender su/nuestro producto, diciendo que otros se "equivocan" en sus diagnósticos. Tampoco es función de los optómetras alertar a la población sobre el incremento de diagnósticos erróneos de TDAH, apoyándose en artículos sensacionalistas. Alguno me dirá que no sólo lo advierten ellos, si no importantes especialistas de la psiquiatría y la neurología, cierto, pero los psiquiatras, neurólogos o neuropsicólogos sí tienen competencia para hablar del tema y tienen obligación de cuestionarse o advertir de posibles prácticas inapropiadas en el ámbito que les compete.
Finalmente, sin duda alguna, en el ámbito psicopedagógico, en el ámbito neuropsicológico, en el ámbito de la psiquiatría y en el ámbito de la neurología se cometen muchos, muchos errores y, por supuesto que tenemos que ser autocríticos cada uno en nuestro campo, pero en todos los ámbitos se cometen errores y el ámbito de la salud visual no es una excepción en dicho fenómeno, porque en un ámbito o en el otro nadie es implacable y todos somos humanos, y como humanos, erramos todos. 

En el siguiente cuadro he recogido los síntomas principales de las disfunciones visuales y los síntomas de Dislexia y de TDAH para compararlos y valorar hasta qué punto son "confundibles" unas con otras. He marcado las celdas con síntomas comunes del mismo color y he puesto asterisco a aquellos síntomas que pueden aparecer pero no necesariamente aparecen en todos los casos. Ya sé que hay muchos más síntomas, pero todos no me caben en un cuadro, por eso he seleccionado algunos de los más importantes. Para verlo bien tendréis que descargar la imagen o ampliar el zoom de la página. 


Un TDAH puede tener en común con una disfunción visual, la falta de concentración o el rechazo a ciertas tareas, pero para llegar a la conclusión de que un niño tiene TDAH se tiene, o al menos se deben, tener en cuenta otros muchos factores y procesos cognitivos en los que la visión no interviene, por lo que no termino de entender cómo puede “confundirse” tan fácilmente una disfunción visual con un cuadro de TDAH. De igual modo, no es verdad que la causa de algunos cuadros de TDAH tengan su origen en un problema visual. Los problemas visuales y el TDAH son cuadros independientes, aunque puedan coexistir en un mismo individuo. 

Un niño con dislexia puede, al leer un texto, presentar una sintomatología similar a la que aparece en las alteraciones oculomotoras, pero, igual que en el caso anterior, el diagnóstico de la dislexia no se basa en si el niño se pierde en el texto, si sigue con el dedo, si silabea,…si no que, además, se tiene que valorar si hay otros procesos cognitivos alterados y la presencia de síntomas precedentes que no tienen nada que ver con una disfunción visual, por lo que tampoco entiendo cómo se pueden “confundir” con tanta facilidad como algunos aseguran una dislexia con un problema oculomotor. De igual modo, no es cierto que la causa de algunos cuadros de dislexia tengan su origen en un problema visual. Ello podría ser plausible si atendiéramos a un aspecto tan lógico y básico como que para leer tenemos que percibir el estímulo visual relativo a la grafía, por lo que sería bastante fácil argumentar que un niño que tenga dificultades en la lectura, éstas vengan explicadas por un problema en la percepción y procesamiento visual de los componentes gráficos.
Un niño puede tener problemas binoculares, puede tener problemas de acomodación, puede tener problemas oculomotores, puede tener problemas refractivos, pero ello no significa, como he leído por ahí, que en estos casos sea la ruta visual de acceso a la lectura la que no funciona bien. No mezclemos la velocidad con el tocino. Efectivamente cuando hay alguna condición visual, la entrada de la información a través de la vista se ve comprometida, pero la dislexia visual es otra cosa. De hecho hay niños con dislexia visual o mixta que no tienen ningún problema en su sistema visual. Uno de los errores típicos de las personas que tienen afectada la ruta visual es que leen las palabras irregulares como si fueran regulares, es decir leerían /kueso/ donde pone "queso". Cuando esto ocurre es porque el niño intenta leer esa palabra ajustándose a las reglas de conversión grafema-fonema y, además de no haber incorporado a su léxico la palabra "queso" como una palabra conocida, no ha aprendido que hay palabras como las irregulares que tienen sus propias reglas de codificación y pronunciación. 


De igual manera que los errores ortográficos, propios también de fallos en la ruta visual, se deben, además de a una pobre memoria visual, a una dificultad para asimilar el uso de las reglas ortográficas. Es lo que ocurre, por ejemplo con el uso de la /r/. Todos sabemos que cuando la "r" está al inicio de palabra, debemos pronunciarla en su forma vibrante, pero si va sola en medio de la palabra sonará como una /r/ simple. Así el niño puede leer, donde pone "pera" (relativo a la fruta) "perra" (relativo al animal), porque no ha aprendido que cuando la "r" va al inicio de palabra se lee de una forma y cuando va sola y en el medio se lee de otra, y al escribir ocurrirá algo parecido cuando omita la una de las erres cuando tenga que escribir palabras que contengan erre doble.
Siempre que haya un problema en el sistema visual, se van a ver afectados los procesos perceptivos y, si el procesamiento perceptivo (que es el primer paso del proceso lector) no se lleva a cabo de forma correcta, el procesamiento léxico y los demás procesos se verán inevitablemente comprometidos, pero el problema diana en la dislexia, ya sea de tipo visual o de tipo fonológico, está en el acceso al léxico y la recuperación de las palabras, cuyo origen está relacionado con la conversión del input visual a códigos verbales.  Véase las entradas "Dislexia: acceso al léxico" y "Problemas en la escritura". 





Por tanto, igual que en el caso anterior, los problemas visuales y la dislexia son cuadros independientes, aunque puedan coexistir, y coexistir no es sinónimo de causa-efecto. Me encantaría que alguno de esos especialistas que dicen que los problemas visuales provocan dislexia me expliquen por qué cuando las personas invidentes leen a través del tacto, se activan las mismas áreas encargadas de la lectura que en las personas videntes (http://dislexianews.blogspot.com.es/2011/03/dislexia-en-braille.html), o qué me expliquen a qué se debe la aparición de dislexias en la lectura en Braille.

Algunos profesionales de la salud visual hablan de la importancia de la intervención multidisciplinar en casos de dificultades de aprendizaje. No dudo de la importancia y los beneficios de la intervención multidisciplinar en todos aquellos casos que lo requieran, pero cuando es necesario. Esta afirmación puede parecer una perogrullada pero, como dijo la neuropediatra María José Más Salguero en un debate que surgió a colación de una publicación en su espacio en facebook, "tratamientos visuales para problemas visuales, para lo demás no". 

que existen muchos y muy buenos profesionales en el ámbito de la optometría, con una indiscutible formación, serios y responsables que advierten de que ellos NO tratan el TDAH o la dislexia si no problemas visuales  ¡por supuesto que si!, pero por contra estoy cansada de leer que otros ofrecen eso de "tratamiento optométrico del TDAH/dislexia" y para ello utilizan argumentos como: 
  • La dislexia o el TDAH a menudo están mal diagnosticados. Hay que aclarar que etiquetar es una cosa y diagnosticar es otra. Etiquetas hay muchas, muchas veces impuestas por profesionales no especialistas en la materia y que, por la tanto, no disponen de indicadores objetivos suficientes para llegar a conclusiones también objetivas, y se aventuran a usar etiquetas, pero diagnosticar es otra cosa. Los profesionales encargados de diagnosticar tienen los medios para determinar de forma objetiva el estado de menor y si la sintomatología que el entorno del niño observa responde a un riesgo significativamente clínico de responder a un trastorno concreto. Cuando un niño es sometido a una evaluación rigurosa es poco probable que los profesionales se "equivoquen". Cuando profesionales ajenos al ámbito de los Trastornos de Aprendizaje o del Neurodesarrollo advierten constantemente que la dislexia o el TDAH se diagnostica mal porque se obvia por ejemplo, la existencia de problemas visuales, se está dando a entender a las familias que los profesionales del ámbito que compete a la dislexia o al TDAH no saben hacer bien las cosas. Como he dicho antes, los profesionales de este ámbito saben y tienen muy presente que existen déficits y/o disfunciones visuales que pueden ser susceptibles de acarrear bajo rendimiento, al igual que saben que no todos los niños que muestran déficit de atención se les puede diagnosticar de TDAH y que su déficit de atención puede deberse a otros factores, pero para diagnosticar un TDAH es necesario tener en cuanta muchos procesos cognitivos y no sólo si el niño se dispersa o no. Los especialistas que diagnostican un TDAH en base a esa única variable, ciertamente, deben hacérselo mirar, pero cada cual debe hacer ese ejercicio de autocrítica sin extralimitarse de su campo de saber. Cada cual debe hacer autocrítica en su casa. "Aunque no es nada higiénico ni recomendable tener la casa sucia, no queda bien ir a casa de otro y decirle que lave sus cortinas, y menos si la casa de uno no está impoluta. Cada cual habrá de mirar a su alrededor y deberá limpiar su casa". Yo no cuestiono si los métodos que se emplean en optometría, por ejemplo, para diagnosticar la insuficiencia de convergencia son adecuados, fiables o eficaces, o si se diagnostica ligereza o no, o si hay muchos o pocos niños a los que se le ponen unas gafas sin necesitarlo para vender dado que, no es mi campo de saber o competencia. A mi me llama mucho la atención que para ser el TDAH un "trastorno inventado", un trastorno que "está de moda", un trastorno que se "diagnostica mal"...., haya tantos "expertos" que opinen sobre él con tanto interés. Todo el mundo puede opinar y sabe sobre trastornos del neurodesarrollo, el periodista, el filósofo, el policía, y como no el optometrista o el osteopata....¡hasta el ingeniero o el astrólogo! (y no es broma) y, si se trata de TDAH con mayor motivo. ¿Cómo se pueden vender tratamientos optométricos para el TDAH si el TDAH no existe o ha sido mal diagnosticado?....¡Ains...!
  • Hay estudios que indican que los niños con dislexia o TDAH presentan disfunciones que afectan al rendimiento o eficacia de su sistema visual. Plantean algo así como una comorbilidad TDAH/Dislexia-disfunciones visuales.  A vueltas de nuevo con lo de "hay estudios que aseguran, afirman.....". Si hay estudios serios que hayan demostrado esto, lo que deben hacer es compartir la fuente con el resto de la comunidad, para que todos podamos valorar el grado de corrección, validez y fiabilidad de dichos estudios. Una vez valorados dichos estudios, si un niño, además de dislexia o TDAH tiene una disfunción visual que se trate convenientemente, pero que no se diga que se está tratando la dislexia o el TDAH. Se está tratando el problema visual que el niño tenga. Es como si un fisioterapeuta dijera que, como es "holístico", o mejor aún "neurocognitivo" que suena fetén, trata dificultades de aprendizaje con masajes, (de hecho hay quien lo hace también, no os creáis...) o yo dijera, bajo la excusa de ser "holística", que trato el estrabismo, la ambliopía o la insuficiencia de convergencia con psicopedagogía, algo así como "tratamiento psicopedagógico de la insuficiencia de convergencia" por ejemplo. ¿Qué os parece?. Fijo que a alguno le parecía mal y con razón. Por otro lado, si el argumento para ofrecer "tratamientos optométricos para el TDAH o la dislexia, o el autismo" se basa en la idea de que hay que atender a la globalidad del niño, (que es verdad), quiero que alguien me explique por qué los especialistas en la salud visual sí pueden formarse en temas de Trastornos de Aprendizaje/Neurodesarrollo y, por contra un psicólogo, logopeda o psicopedagogo no puede formarse en disfunciones visuales, aunque sólo sea para saber identificarlas y delegar convenientemente. Si la visión es tan determinante en los aprendizajes, los profesionales de nuestro ámbito deberían tener acceso a formación en temas de salud visual. Yo no he encontrado ningún curso sobre "eficacia visual y rendimiento lector o académico" para logopedas, psicólogos, psicopedagogos o maestros especialistas en PT o AL.
Soy profesional del ámbito psicopedagógico y además padezco desde siempre varias de las disfunciones aquí expuestas y sé de lo que hablo en cuanto a experimentarlas. Como persona con discapacidad visual y afectada también de otros problemas visuales detallados anteriormente puedo confirmar que, efectivamente, la existencia de estas condiciones pueden generar en mi síntomas de astenopía (fatiga visual) o, en ocasiones, baja concentración con pequeños detalles, velocidad lectora mejorable, dificultades de coordinación óculo-manual (por ejemplo, coger cosas al aire) y algún que otro síntoma, pero no he tenido ni tengo problemas para planificar, no tengo ni he tenido problemas de conciencia fonológica, no tuve enormes dificultades para aprender a leer, no se me olvidan las cosas con facilidad, ni se me olvidaban cuando era niña, no pierdo las cosas con frecuencia, he seguido y sigo adecuadamente instrucciones verbales, no he sido ni soy impulsiva, escucho cuando se me habla y cuando era niña también....vamos, que no tengo muchos de los síntomas de un cuadro de TDAH o de Dislexia y, por lo tanto mis disfunciones visuales difícilmente podrían "confundirse" con un cuadro de TDAH o de Dislexia. 

Por todo esto, no quiero terminar sin recalcar nuevamente que los problemas visuales y los Trastornos de Aprendizaje y/o del neurodesarrollo son cosas distintas y no son excluyentes, es decir, el hecho de que diagnostiquemos un problema de visión o audición, no necesariamente descarta un Trastorno de aprendizaje/neurodesarrollo, y viceversa, sino que ambas problemáticas pueden coexistir en un mismo individuo y, en consecuencia, los Trastornos de Aprendizaje y los Trastornos del Neurodesarrollo han de ser evaluados y abordados por los profesionales formados a tal efecto. Finalmente, creo que los profesionales del ámbito psicopedagógico no somos quienes para recomendar ninguna terapia visual, si no un estudio del sistema visual por los especialistas, y aconsejar a las familias que si se ponen en manos de profesionales de la salud visual y se aseguran de que sus teorías tienen respaldo científico y que usan técnicas con eficacia demostrada, mejor que mejor. Y cuando hablo de eficacia demostrada no valen los testimonios basados en el "oye, pues a mi me funciona", "deberías probarlo, te vendría genial".
Adjunto una "Declaración y compromiso publico para listar las intervenciones sin eficacia contrastada para el tratamiento de la Dislexia" a la que diversas instituciones médicas, educativas, Colegios profesionales, Centros de investigación, Universidades y entidades sociales se adscriben en apoyo y defensa para la correcta y adecuada intervención de la Dislexia.

P.D: A lo largo de la entrada hago referencia al término "Trastornos de Aprendizaje". Sé que emplear esta terminología es controvertido. Algunos especialistas discrepan sobre su adecuación, sobre todo porque consideran que leer, escribir o calcular, es un invento humano que no se puede "trastornar", mientras otros lo emplean a diario, puesto que consideran que a pesar de que, como bien dicen algunos expertos, las dificultades para leer, escribir o calcular no se deben patologizar, también es cierto que no todos los niños que tienen dificultades para leer, escribir o calcular, tienen Dislexia, Disgrafía o Discalculia, por lo que consideran que hay que matizar. A mi no me gusta patologizar pero, en esta entrada, me he permitido hablar de "trastornos" porque he considerado necesario hacer esa distinción para trasmitir lo que quería trasmitir. 

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Una evaluación critica de la evidencia sobre la que se apoya la optometría comportamental (en inglés)
https://mega.co.nz/#!tt4CjIDQ!1gq8-o6SMq6vkGz871HObzOkL1F5g6TRcnoSab55-ZY


Handler SM. et al. Learning Disabilities, Dyslexia, and Vision. Pediatrics Vol. 127 No. 3 March 1, 2011 pp. e818 -e856 (doi: 10.1542/peds.2010-3670)